https://www.youtube.com/watch?v=5qvUUG1etAg
Escuche la canción aquí.
Anoche, conversando con mi amigo Diego, le comenté que tenía la canción "Sopaipilla con mostaza" de Sinergia grabada en la mente desde que, efectivamente, hice sopaipillas para celebrar fiestas patrias. Si bien también hice calzones rotos, las sopaipillas fueron la gran muestra de delicatessen chilensis este 18 en Dundee junto a mi marido, quien no las conocía. No les eché mostaza, pero las unté en palta y las rebosé en pebre.
Anoche, mientras saboreaba hamburguesas a lo pobre junto a Diego, presté atención a la letra de este tema. Primera vez que escudriñaba los versos de Sinergia. Obviamente estoy al tanto del tono de sus canciones conchalinas, de clase trabajadora, pero me parece que "Sopaipilla con mostaza" tiene un aire sublime interesante. En tan solo dos minutos y medio, Sinergia hace una lista de los platos más importantes de la cocina chilena. En orden: porotos con riendas, charquicán, pantrucas, carbonada, ajiaco, chilena escabechada, pastel de choclo y guatitas jardineras. Estas delicias caseras chilenas las encuentras en las cocinas donde probablemente la mujer es dueña de casa, pues toman bastante tiempo para ser cocinadas. También es posible encontrar estos platos en "picadas", restaurantes típicos, donde se alimenta el jornal.
Desde la perspectiva poética existen dos hablantes. Uno es quien expresa su deseo de comer estos platos típicos y el otro es quien expresa la imposibilidad de ofrecer dichas delicias. Más bien solo ofrece sopaipilla con mostaza. La comida más barata y rápida de obtener desde un carrito instalado en cualquier esquina capitalina. Quien no ha almorzado sopaipillas a la pasada que tire la primera piedra. La expresión de la segunda voz es bastante lírica, "yo solo tengo para ofrecer" es cantado de manera exagerada, emulando una operetta, "sopaipilla con mostaza" se establece de manera golpeada y es enunciado dos veces seguidas, contrastando el aire lírico del verso previamente mencionado. Posterior al ametrallamiento de enunciar sopaipilla, "no es gran cosa pero son sabrosas" responde de manera melosa, tan lírica como el contexto que envuelve la expresión de "sopaipilla con mostaza". La voz que expresa el deseo por la comida casera tiene un tono erótico, dando a entender que el deseo no siempre se convierte en un hecho que satisface esta necesidad. Es más, el hablante, hambriento, imagina estos platos de manera sugerente: "quiero saborear de tu charquicán", "quiero llenarme con tus carbonadas", "me tomo todo tu ajiaco caliente", "voy a devorar tu pastel de choclo". Esto contrasta con la imagen de probreza de ser alimentado con sopaipilla con mostaza, un gran ejemplo de fritura chilensis, aliñada con una salsa en su receta única, pues el resto de las mostazas del mundo tienen un sabor distinto.
La música de Sinergia se caracteriza por utilizar una jerga muy chilena y además de demostrar de manera patente la forma en que pronunciamos el castellano. Si bien la canción se titula "Sopaipilla con mostaza", el coro establece que: "Solo tengo para ofrecer / sopaipilla con mostaza / sopaipilla con mostaza / no es gran cosa pero son sabrosas". Tengo la idea que "sopaipilla" gramaticalmente sería "sopaipilllaS", pero la variante chilena de la lengua omite la "s" final en casi todas las palabras y es prácticamente pronunciado "sopaipillah". El ofrecimiento de sopaipilla aquí se entiende en una generalidad que se expresa en plural. Otra canción de Sinergia que muestra la forma en que se expresa el castellano de chile es "Te enojai por todo". Primero porque muestra la conjugación del verbo en "enojai" en vez de "enojas", sin embargo, la pronunciación es claramente evidente en "todo", puesto que se expresa como "too" o "tó".
Lo interesante de Sopaipilla con Mostaza es que es una oda a nuestra gastronomía, la cual es elevada en el tono a través del cual las voces enuncian sus partes en dicha canción. Si bien pareciera que es un juego, existe algo valorable, que es la sumatoria de delicias caseras que, en este mundo globalizado parecen recetas de la abuela, aunque son parte de lo nuestro. Por mi parte, feliz estaría de almorzar un rico ajiaco, como el que hace mi tío Carlos. Tal vez en una próxima visita a La Serena.
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