Tuesday, 31 March 2015

Pontificatvm

El internet, desde su creación y crecimiento exponencial, ha dado espacios globales y democráticos de opinión. Estos espacios se amparan actualmente en el fenómeno de las redes sociales. Comentaristas, guías, líderes, pelotudos y serios teóricos confluyen en una red que nos entrega de todo. Sin embargo, pensando en ciertos temas latentes, me pregunto en torno a los diversos pontificados online.

Si algo tienen en común, es el juzgar y criticar al otro sin mayores razones, o se esconde aquello con superficiales referencias a teorías que en muchos casos no han sido debidamente leídas e interpretadas. Esa pseudo-teorización puede convencer al incauto con respecto a la intelectualidad o agudez del autor de cierta columna. No obstante, existen algunos elementos a la vista que revelan intenciones personales y finalmente poco interesantes para el resto (la audiencia).

Como bien dice una amiga cercana: “los periodistas tienen un mar de conocimiento de dos centímetros de profundidad”, entonces ahí tienen sus citas intelectualoides, o referencias a enciclopedias o libros de autoayuda—es cosa de ver el tipo de trabajo publicado en medios “respetables”, no cabe siquiera nombrarlos, usted los conoce.

Gracias a esta red, miles de “opinólogos” pontifican con respecto a diversos temas. Es escandaloso, por ejemplo, cómo se especula sobre la vida del co-piloto que estrelló el avión en los Alpes franceses: que era depresivo, se estaba quedando ciego, con la novia embarazada y una ex que dijo que él quería hacer algo para que todo el mundo lo conociese. El juicio a ese sujeto ha sido feroz. Si bien está casi confirmado que estrelló el avión deliberadamente, el show mediático que se ha armado alrededor de su vida no ayuda a nadie, ni siquiera a nosotros, el público expectante.

En otros casos, en pasquines o publicaciones electrónicas de tipo independiente, quienes escriben en ellas vomitan sus propios prejuicios y los disfrazan de crítica cultural. Finalmente, el sabor es agrio, pues si en algunos casos se puede hablar de una pluma inteligible, en el fondo, la escritura es un ejercicio de hedonismo brutal. La opinión personal, poco interesante y medianamente informada de quien escribe llena la página de arañazos, gritos, berrinches y llantos. Queda, entonces, en nosotros, diferenciar de manera cabal cuáles son nuestros pontífices, a quién leemos en serio, a quién respetamos.

Escribo todo esto a raíz de lo del vuelo de Germanwings y otros textos que me he encontrado hace poco. Pues, si bien es posible encontrar textos malos y muy malos, también existen otros buenos, que exponen una situación particular, incluyendo la visión de quien escribe, pero de manera respetuosa, “profesional” si es que se puede decir. Argumentando, estos autores—no “opinólogos”—informadamente, aplicando teorías con prolijidad y demostrándolas a través de la totalidad de sus columnas. Por lo general quienes escriben estos textos son especialistas en cierto tema, por lo que saben bien lo que están diciendo.

El que exista una página de noticias humorísticas como La Legal, por ejemplo, nos dice casi a gritos, que la profesión periodística está en crisis. Si hay que estudiar varios años para luego escribir columnas banales, prejuiciosas o mal informadas, es claro que falta preparación en distintas áreas. En efecto, deben existir importantes teóricos y lineamientos disciplinares en el periodismo, pero lo que queda claro al nivel de lo que ocurre hoy, es que no es necesario estudiar una carrera de manera formal para pontificar desde un púlpito virtual.


El asunto no deja de ser preocupante en un momento histórico en el cual los sujetos se nutren de fuentes provenientes del ciberespacio. La libertad de expresión online, que se agradece, también genera vicios, y es en la retórica neoliberal donde se encuentra la respuesta al dilema de un texto mal escrito, prejuicioso, o que especula de manera tendenciosa: “no lo leas, busca otro”. La lógica del “elegir” a quién sigo o no llegó para quedarse. Sin embargo, con la forma en que se cubren ciertos hechos o la generalizada manía de esconder opiniones negativas en pseudo intelectualizaciones, queda poco donde escoger. Nos estamos informando y generando una opinión con respecto a diversos temas, a través de discursos virtuales prejuiciosos y poco respetuosos de su asunto y sus posibles lectores o telespectadores. Esto nos da una responsabilidad como lectores: tomar en serio nuestros propios criterios y seleccionar, dentro de esta maraña pseudo informativa, aquello que se supone nos aporta en información o debate. Para el resto creo que la vida no nos da tiempo. Finalmente realizaremos nuestros propios ejercicios de canonización, la de los pontífices estos.

Sunday, 15 March 2015

El sueño con la esposa del Choclo Délano

No sé si alguien más ha tenido pesadillas con el acontecer noticioso chileno, pero el otro día desperté del siguiente sueño:

Una señora me estaba hablando. Yo nunca la había visto. Era una señora de cincuenta y tantos o early sixties. Tenía peinado de peluquería y no recuerdo su ropa. Me dijo que le hiciera un cheque. No recuerdo tampoco el monto.

-- Mira si me haces este cheque, lo cobro, y mañana te lo devuelvo. En serio.
-- No le creo-- dije.
-- Ay es que tú no entiendes. Como el Choclo está en la cárcel yo no tengo plata. Él tiene todas las tarjetas y cuentas, yo no me sé ni las claves, no tengo plata ni para un café pos oye. En serio, mañana tienes tu plata en tu cuenta. Firma, porfa.

Aparecemos en un living tremendo. Supongo era la casa de Choclo. Tenía lindos muebles, se notaba el "feng shui".

-- Mira, puedes venir a mi casa lo que tú quieras, usar la piscina, lo que sea. POR FAVOR, FIRMA.
-- No me tinca.-- respondo, sabiendo que la vieja ni cagando me devolvería la plata. No sabía como cresta llegué a su casa y sólo quería irme porque sólo me insistía. -- ¿Qué hay allá afuera?--pregunto, tras ver una sombra moverse en el patio.
-- Son los animales, las mascotas que tenemos con el Choclo. ¿Quieres verlas?

Cruzo el umbral del ventanal y me encuentro con la mascota. Era un tigre de bengala. Era un tigre deforme, con cabeza cuadrada y cuerpo chato. Detrás de él apareció un león con la cara desfigurada; con un sólo ojo y las fosas nasales separadas por el ancho de su rostro. Un esperpento de criatura.

-- ¿Por qué tienen a los animales así?
-- Están en peligro de extinción. El Choclo los quiere preservar para el futuro. Hasta de eso se preocupaba cuando estaba en libertad.
-- ¿De dónde los sacaron? Yo nunca vi animales tan amorfos en mi vida.
-- Se nos murieron los papás y quedan ellos. Los papás eran primos.
-- Consanguíneos, tontos y deformes. Estas pobres criaturas no debiesen existir. Es una crueldad.
-- No mijita, estás equivocada, todo esto es para el bien de todos, porque después no va a haber ni tigres. Es parte del plan del Choclo-- ahora la vieja se da vuelta y me mira fijo-- firma ese cheque,¿ya?
-- No le voy a firmar nada. Esos animales son igual que ustedes, todos entre primos.

La vieja me sigue hasta la reja de la casa. Y yo me voy nomás. Con mi chequera en la mano.

Ars Folletika

El por qué de este blog.
He tenido otros blog antes, desde tiempos antiguos, cuando disfrazaba mis historias amorosas, verseaba amorfamente y comenzaba a formarme como sujeto pensante más que mero observante.
Los borré. No sé si todos. Pero ya no les tomo atención.

¿Me habré desinflado así como pene con disfunción eréctil?
No.
No me desinflé en ese sentido. El eliminar todo eso fue una catarsis, como cuando chica quemaba cartas y mensajes. Es lo performativo lo que le da el significado a la cosa, en este caso, claro. No quería más.

Pensé en el folletín. No el folleteo el que te folla. Sino en el folletín. En esa escritura a entregas. La salvedad es que estas entregas no son para nadie, sino para quién las pilla o se tropieza con ellas y desea leerlas. Esta es una escritura a entregas esquizoide. Pues no sé qué será de los temas a tratar ni si habrá hilo conductor, o si tal cosa es necesaria ya en nuestros tiempos donde los grandes relatos se destruyen. No puedo, sin embargo, concebir una anarquía temática, pues soy yo misma quien entregará las entregas. Y cuando las entregue, tendrán algo que decir y en esencia en común con el todo, por nebuloso que se le vea el día de hoy. O quizás no escriba más que esto. Lo ignoro. Pero prefiero pensar que puedo dejar alguna cosa, a veces.

El por qué de este blog.

Hace tiempo quería volver a la expresión vomitiva característica de mi persona. No porque no tenga pelos en la lengua o porque soy de esas "mujeres frontales" y tal. Extrañaba el ejercicio. Lo patético es que hace años que sentía que no tenía nada que decir. Nada. Entonces cuando uno se siente así, lo peor es escribir porque sale forzado y feo. Aunque no veo particularmente alguna belleza en esta pieza.

Y si tú que estás leyendo me conoces, crees que me conoces, o haces como que crees conocerme, bueno, bienvenido/a a toda esta diarrea verbal, la invocación Guajardiana de la gramática y la semántica.

Ahora, parece, que sí siento que tengo algo que decir. Básicamente es la "raison d'etre" de este nuevo blog.