Tuesday, 29 September 2015

Los Quise

Los quise a todos. Unos más y otros menos. En su individualidad y falta de originalidad. Los quise una, dos, tres horas, un día, meses, varios días sí y otros días no. Y así. Los quise a todos. Con razón y sin razón. De manera calculada, y otras veces alocada. Ahora soy y son recuerdos vintage, como mirando las calles de la ciudad en sepia, caminando sobre ellas, como por el Forestal o la Alameda.

Quizás hasta han muerto algunos. Quizás otros viven de zombies del neoliberalismo. Quizás son felices. Yo qué sé. Pero los quise. Como diría mi madre en su sabiduría literal: "lo que fue fue, y lo que no fue... no fue", porque para ella: "si salimos, salimos porque queremos" entonces cuando no se sale a veces es porque no se quiere. ¿Cierto, Patricia?

A los que quise más aún los recuerdo. Con melancolía. Con alegría. Con rabia. Con indiferencia. Es rara cosa eso del olvido. Es más bien ignorar, obviar, que otros pensamientos oceánicos acarrean lejos en sus corrientes a los recuerdos y las imágenes vintage y todo lo que hicimos y no hicimos.

El tiempo pareciera que no hubiese existido. ¿2009, 2011, 2012, 2014? ¿O nada que ver? ¿Cuándo fue el cuándo? Imágenes vintage como de instagram flotando vacías de significado. En blanco y negro, en sepia, en negativo, veo ojos, barbas, crespos, chascas.

A los que quise más los recuerdo con los rayos de sol de la mañana auspiciosa. Es que parece que no hay muerto malo ni hijo feo. Desde la distancia transatlántica me quedo con la imagen en tecnicolor. Para qué recordar excusas, argumentos extraños, agrio sinsentido (que dentro de todo no es tan desagradable).

Están el día de hoy, entendiendo sus individualidades y diferencias, amalgamados en el pretérito perfecto simple. Ese pasado terminado en algún momento indeterminado, no ligado al presente.

Los quise, a todos. Unos más que otros. Pero no hay tanta jerarquía en el pasado, no hay tiempo ni espacio para pensar en cada cual y dónde van en el devenir de ciertos años de mi vida. Lo que olvido es cómo tal vez me hablaste--y lo que dijiste, pero puedo recordar la configuración del living, los vasos en que vertíamos la verborrea alcoholizada, algo que escuchamos en un casette que grabé, los dientes en tu sonrisa. Y la luz entre los cortinajes. El desorden o el orden de mi casa o la tuya o la de alguien más. Porque nos gustan las mismas películas y la misma música. Somos todos unos copiones de mierda. Yo, tú, ustedes. Todos  nosotros.

Las imágenes de instagram en la memoria virtual, en la cuenta que no tengo, y en los selfies que no existían en esos tiempos de pre-máxima-idiotización. Y ahora al final de esta nota les digo que los quise, a cada uno en su momento, de maneras diversas, no tan profundas en su mayoría. Pero en su existencia recuerdo que hubo un querer. Me despido del pretérito perfecto simple. Me despido de ustedes.

https://www.youtube.com/watch?v=VjhNPbyefaQ

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