Wednesday, 29 July 2015

Primer Año

En menos de un mes cumplo un año viviendo en Edimburgo. En esta oportunidad no quisiera detenerme a describir las aventuras y desventuras de este lugar, sino tomar en cuenta el hito que marcó el final de este año. Mi evaluación doctoral.

La evaluación del primer año de doctorado o End of First Year Review, como le llaman acá, es una instancia gelatinosa. Si bien no es una "viva" (se pronuncia váiva), que es un término para decir defender la tesis, es algo un poco tenso. Si algo puedo sacar en limpio de esa evaluación, además de haberla aprobado, es que el tema de hacer un doctorado es complejo. No me refiero a las complejidades obvias de un grado académico que te convierte en "capital humano avanzado", sino a todos los factores que contribuyen a este final del primer año y como se siente.

El tiempo pasa lento y rápido. El trabajo doctoral es muy solitario y a veces canalla. Uno se engaña a sí mismo, pierde el tiempo en tonteras, gana tiempo en otras, y así. Es importante relacionarse con más personas, sin perder el norte de la famosa tesis. Comenzarla es otro problema. Pensar en la primera oración de tu primer capítulo. Que sea "catchy", no algo fome que aleje al lector, pero tampoco que suene a autoayuda ni a algo fantasioso tirado de las mechas.

El capítulo que entregué, que fue evaluado en este FYR (First Year Review), con el formato asignado era de más de 50 páginas, 5 de las cuales eran bibliografía, y otras 5 de apéndice. Cuarenta y tantas. En las últimas de las múltiples impresiones de mi delirio académico, a veces leía la cosa y pensaba si realmente yo había escrito esas cosas. No era porque tengo algún grado de bipolaridad--o no sé, tal vez sí--sino porque finalmente te das cuenta, que desde el rincón de tu disciplina donde te desarrollas, generas conocimiento nuevo. Y esa es la clave del trabajo doctoral. El punto es que para llegar a esas 40 páginas de texto tuve que leer 100 veces más, por lo menos, es decir, 4000 páginas de texto, teoría, artículos, donde algunos sirven más que otros, o uno los marca para volver a ellos pero siempre es mentira. Uno no vuelve a ellos. Si vas a usar algo úsalo en el momento y desde allí retomas. Volver al texto mismo es poco práctico. Umberto Eco discute este tema ampliamente en su libro "Como escribir una tesis" y tiene razón. Punto.

En la FYR uno es ratificado como candidato a doctor. En ciertas universidades  uno entra en un año de prueba, probationary, donde luego te ratifican. En el primer año uno no es nada. Uno está rasjuñando, intentando demostrar que independiente del país de origen, uno tiene el nivel para escribir una tesis de doctorado, que consiste en generar conocimiento nuevo. Diría que un buen número de libros interesantes que uno encuentra en librerías son adaptaciones de tesis doctorales de algunos sujetos. ¿Cómo uno genera conocimiento nuevo? Depende de tu disciplina y lo que quieras demostrar. Si vas a realizar algo continuando o refutando algo previo, o dando una lectura nueva a algo, o un grupo de algos. Ahí uno tiene que empoderarse. En la FYR hay una comisión de expertos en ciertas áreas que evalúan ese conocimiento que está generándose y sancionan su profundidad, la metodología que has usado para llegar a ello y los planteamientos teóricos necesarios para que las ideas se sostengan. Esto implica a su vez que el alumno a prueba pasa a ser candidato a doctor cuando tiene estos temas más menos resueltos, pues siempre se puede mejorar lo que uno está haciendo y nada es perfecto. Entonces, pasando esta instancia el trabajo queda aprobado, ratificado como un proyecto viable que enriquecerá a la disciplina que estudia el sujeto, sea cual sea, y se espera que en las evaluaciones siguientes este conocimiento, desprendido del estudio, sea consistente y continuo.

 Entonces, si bien uno se empodera y comprende que lo que se está haciendo va más o menos bien, lo que significa la FYR es que se aprueba que tienes "el nivel" para esto. No significa que seas el mejor del mundo ni nada, porque tus compañeros de doctorado de tu área y otras también están pasando sus FYR en sus estudios, la gracia es el producto final, a ver si tu tesis editada en un lenguaje que se entienda por todos aparece en los anaqueles de librerías o bibliotecas y si alguien toma tu libro y lo usa más que para prender el fuego del asado, o usarlo de tope de puerta, o para fingir que lee harto (hay gente asquerosa que hace eso), la tarea está realizada. Pero eso es varios años después de terminado el doctorado. Entonces, finalmente la ratificación del primer año es el pelo de la cola. Es bueno pasarla, pero hay que tener perspectiva. Aún no le hemos ganado a nadie.

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